Poema
Xitlalic
Rios
Me has llamado
princesa
me pusiste los mejores
listones,
vestidos, me cuidaste
de
todo espectro imaginario
del
cual huía y temía.
Tu semblante era como el roble
pero
tus brazos eran mi casa,
tu
mi guardián de las noches,
me enseñaste el respeto y alabanza,
inquebrantable
lealtad al rey.
Hoy los mostros
crecieron junto conmigo
te desconocen al igual que yo
no
me enseñaste a pelear.
Ahora
me ahogo y sufro
un
tormento que para ti
es
parte de trayecto, que
debo
caminar.
Me enseñaste a volar
y
aspirar mi libertad,
cuando
lo único que me
espera
es la legítima cárcel
del
matrimonio, del amor.
Este cuento fue escrito,
para
todas las princesitas
que viven dormidas,
con
el castillo,
el
príncipe
y
la descendencia,
predispuestos
a la felicidad,
de
los patos.
Ni
antagónico,
ni drama protagónico.
quiero
ser,
pero
con otro ritmo,
con
otras letras,
unas
nuevas,
que
yo misma escribiré.

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