Poema
Pedro
Luis Burrola
Tic,
tac.
Temeroso
camina el viejo en la pared
espantado
por el fantoche segundero
que
parásitamente en él vive.
Tic,
tac.
Envidia
el viejo a su extremidad
porque
ella es la vida y vuela;
todo
momento ignora.
Redondo
y empotrado,
melancólico.
Está
cerca la esquina,
hoy
volteó en la esquina
y
ve cerca la esquina.
El
veloz corre
torturando
al paralítico inmortal
que
en su certidumbre se desgarra.
Adolorido
muere el viejo
cegado
desde el primer día
ignorando
sus engranes y el vivir.
Sabe
que existe
porque
no conoce el no existir.
Jamás
sabrá la hora correcta,
no
es tan preciso
y
nadie tan fugaz,
nadie
puede pronunciarla.
Tic,
tac.

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