Aliento
Poema
Yara
Hernández
Hermano,
calla y duerme.
Descansa en el campo
del
final etéreo.
No
te aflijas, si hoy por tu
boca
mueres, mañana resucitas
por
la mía.
Está
mente que fluye
como
un rios en todo;
de
mi vientre emerges
como
ramas por tu mente
que
fluye como un rio.
El
viento se volvió tu voz
y
el cielo tu asesino.
Las
Horas ya no tienen dios.
¿Has
visto que los hombres
beban
su mismo vino?
Sabemos
embriagante esa respuesta.
El
orden se ha invertido
en
un reloj de arena,
como
una vez alguien pensó:
Antes
mariposas, hoy larvas,
querido Chejov; ¡cuánta razón!
No
dormirás en cristales,
tus
castillos están firmes,
no
en las nubes
ni
en la ultrajada Tierra,
por
eso aunque mueras
y
tu faz se extinga entre raíces,
tus cimientos serán mi carne
y
de la sangre de esa carne
los
nuestros se harán entonces.
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