9.50
Poema
Pedro
Luis Burrola
Me
desplazo seguido en él
conmigo
y mi conciencia
tranquila
y perturbada
por
la timpánica distracción.
Coloreado
y con franjas,
nueve
cincuenta;
al
subir o al bajar,
nueve
cincuenta;
recepción
feliz o cara larga,
nueve
cincuenta.
Lo
valga o no
pagarlo
hay que.
Alma
guerrera,
esencia
de mi raza,
honestidad
obrera que hoy me observa
y
le observo;
vulgar
gentío,
pueblo
real,
sangre
apátrida,
vemos
desde adentro mi ciudad,
la
ciudad
pasando
en la ventana.
Apretados
o de pie,
de
pie o apretados
o
apretados y de pie.
Ojos
asqueados se divisan
afuera,
del burgués,
huyendo
temblorosos
o
apretando su pedal.
Procuro,
a veces, no escuchar
lo
que tus paredes cuentan;
Teléfonos
celulares,
problemas
familiares,
desgarradores
de alma todos.
Calor
ajeno colectivo,
charlas
pobres,
alienación
divina,
alienación
profana,
carne
de mi carne
sobre
n ruedas.
Pepitorias
mercantiles,
petición
de auxilio
económico
u ontológico.
Te
apoye o no,
te
auxilie o no,
te
compre o no,
estás
allí, aquí.
Nueve
cincuenta nos vale;
nueve
cincuenta nos cuesta.
Lo
cobre el cholo o el piloto,
al
bajar,
en
la inexistente parada,
te
alejas del destino
y
ahora debes caminar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario