jueves, 2 de mayo de 2013

9.50


9.50
Poema
Pedro Luis Burrola

Me desplazo seguido en él
conmigo y mi conciencia
tranquila y perturbada
por la timpánica distracción.

Coloreado y con franjas,
nueve cincuenta;
al subir o al bajar,
nueve cincuenta;
recepción feliz o cara larga,
nueve cincuenta.
Lo valga o no
pagarlo hay que.

Alma guerrera,
esencia de mi raza,
honestidad obrera que hoy me observa
y le observo;
vulgar gentío,
pueblo real,
sangre apátrida,
vemos desde adentro mi ciudad,
la ciudad
pasando en la ventana.

Apretados o de pie,
de pie o apretados
o apretados y de pie.

Ojos asqueados se divisan
afuera, del burgués,
huyendo temblorosos
o apretando su pedal.

Procuro, a veces, no escuchar
lo que tus paredes cuentan;
Teléfonos celulares,
problemas familiares,
desgarradores de alma todos.

Calor ajeno colectivo,
charlas pobres,
alienación divina,
alienación profana,
carne de mi carne
sobre n ruedas.

Pepitorias mercantiles,
petición de auxilio
económico u ontológico.
Te apoye o no,
te auxilie o no,
te compre o no,
estás allí, aquí.

Nueve cincuenta nos vale;
nueve cincuenta nos cuesta.
Lo cobre el cholo o el piloto,
al bajar,
en la inexistente parada,
te alejas del destino
y ahora debes caminar.


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